Gran parte de nuestro día a día como profesores consiste en evaluar el trabajo de los alumnos y orientarles a mejorarlo. Corregimos deberes y exámenes, les indicamos con tinta roja lo que han hecho mal, o hablamos con ellos personalmente para explicarles por qué tienen la nota que tienen.

Pero este proceso no siempre da buenos resultados.

Hacer críticas constructivas es difícil. Requiere mucha inteligencia emocional y empatía con la manera de pensar del alumno.

La experiencia es importante. Lidiar con este tipo de situaciones año tras año nos ayuda a mejorar y anticipar la reacción de los alumnos. Pero hay quien piensa que el problema está en cómo enfocamos las correcciones.

El problema del Feedback

Portada del libro de Joe Hirsch, 'The Feedback Fix: Dump the Past, Embrace the future, and Lead the Way to Change'
Joe Hirsch analiza en su libro (actualmente solo en inglés) los problemas de la cultura de crítica actual y las posibles soluciones.

En inglés se utiliza la palabra feedback (retroalimentación) para referirse al ciclo de funcionamiento -> crítica -> (mejor) funcionamiento.

La manera en que damos feedback a nuestros alumnos y compañeros tiene algunos problemas:

Es bueno que la nota final sea justa, pero las rúbricas son una manera poco efectiva de orientar a los alumnos y provocar un cambio positivo y duradero en su trabajo.

Feedforward: Un nuevo enfoque

Marshall Goldsmith, un experto en gestión y liderazgo, acuñó el término feedforward (alimentación progresiva) para buscar un modelo que solucione estos problemas.

Cuando damos feedforward, en lugar de juzgar y evaluar el trabajo pasado de alguien, nos centramos en mejorar su desarrollo durante el proceso.

Por ejemplo, en lugar de corregir una redacción una vez está terminada y esperar que los alumnos apliquen las críticas la próxima vez que se encuentren en la misma situación, es mucho más efectivo hacer correcciones progresivas mientras la están escribiendo e indicar cómo pueden mejorarla.

6 características que harán tus correcciones más efectivas

Joe Hirsch, en su libro The Feedback Fix, toma este concepto y define 6 características que tienen hacen las correcciones efectivas. Estas forman el acrónimo REPAIR (regeneran, expanden, son precisas, auténticas, tienen impacto y refinan).

Diagrama comparando el proceso de corrección tradicional y el enfoque propuesto.
Inspirado en este artículo de Cult of Pedagogy.

Conclusión

Hacer correcciones y críticas que contribuyan al desarrollo de los alumnos es una de las partes más importantes y difíciles de nuestro trabajo como profesores.

Parte del puzle consiste en saber empatizar y tener inteligencia emocional, pero el enfoque tradicional tiene algunos problemas de raíz: Se centra en el pasado, es poco personal y no está asociado a un plan de acción inmediato.

La solución es centrarse en hacer correcciones mientras los alumnos están desarrollando su trabajo, y asegurarse de que estas son personales y tienen un impacto y un plan de acción claro.